Reflexionan sobre el “patrimonio edificado ausente”

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Gobierno de Yucatan

Investigación propone nueva perspectiva de estudio  

Una década de investigación en un templo colonial demolido en 1950, junto con una serie de anécdotas ocurridas en el céntrico predio, forman el libro “Muros centenarios, polvo de recuerdos. Historias superpuestas en un solar meridano”, autoría de Jorge Victoria Ojeda y Sergio Grosjean Abimerhi.   

Publicado por la Casa Editorial de la Universidad Autónoma de Yucatán (UADY), este volumen habla sobre ideas religiosas, jerarquización social, grupos étnicos, un conflicto bélico, posturas ideológicas revolucionarias, adecuaciones del solar a la exigencia de un mercado y de un potencial patrimonio histórico que no se concretó.   

En entrevista, Victoria Ojeda recordó que el lote que se investigó es el 515-A de la calle 59 entre 62 y 64, en el Centro Histórico de Mérida, donde actualmente opera un estacionamiento público, después de que el edificio se demoliera en 1950.   

“Identificamos cinco períodos, el prehispánico, el colonial, el independiente, el revolucionario y el contemporáneo, esto fue un estudio de más de 10 años en archivos históricos, hemerotecas y bibliotecas”, apuntó     

Asimismo, el también integrante del Centro de Investigaciones Regionales “Dr. Hideyo Noguchi” de la UADY, comentó que en la obra señalan el terreno localizado en el centro de Thó con posibles vestigios arqueológicos, la construcción de la iglesia del Santo Nombre de Jesús para albergar a los negros y sus castas de la ciudad, conocida también como El Dulce Nombre de Jesús.   

“Explicamos en el libro que primero fue el nombramiento del lugar como Capilla Real, ya que los anteriores parroquianos la desocuparon, es así como fue designada con el nombre de Jesús María, después jugó un papel en la guerra contra los imperialistas, posteriormente se nombró como Santuario de Nuestra Señora de Yucatán y su inauguración  fue en 1907, después se convirtió en templo masón, por último su destrucción a mediados del siglo XX, para terminar su uso actual como estacionamiento público”, relató.   

El autor señaló la importancia que tiene la obra, ya que pone en escena la valoración de un patrimonio intangible y la posibilidad de constituir la variante de sitio de memoria de un “no lugar”, como patrimonio edificado ausente.   

Dijo, que su obra es un parteaguas en la manera de ver los solares vacíos del corazón de la ciudad, porque estudia el inmueble desde su contexto social, económico y político para su mejor comprensión y no solo desde la perspectiva arquitectónica. 

Playa Santa Clara

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